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 ¿Qué es la psicoterapia y qué es la espiritualidad?

En el mundo de la psicología hay distintas concepciones de la psicoterapia y en las tradiciones espirituales hay distintas concepciones de la espiritualidad, así que hablaré solo de la concepción que yo mantengo o la que me parece más interesante personalmente.

La psicoterapia, tal y como yo la concibo, es un proceso de toma gradual de autoconocimiento, de toma de consciencia de de nuestros patrones de pensamiento, emocionales y de comportamiento inconscientes, que nos resultan problemáticos y afectar a nuestro bienestar y dificultan aspectos importantes de nuestra vida diaria.

Se trabajan creencias limitantes, se accede a emociones dolorosas reprimidas, a situaciones traumáticas del pasado que siguen afectándonos, se detectan las situaciones o experiencias que se están evitando, se atiende a bloqueos o reacciones corporales (disociación, activación muy alta, etc.), se observan conflictos internos, la tendencia a relacionarse con uno mismo y con los demás, la capacidad de poner límites sanos o no, etc.

Ir tomando consciencia de todos estos aspectos reduce la intensidad de los síntomas molestos (ansiedad, depresión, etc.), y “fortalece” (sin hacer rígido) al yo, es decir, nos hace más capaces de abordar cualquier situación sin que las emociones nos desborden, nos hace más empáticos, más conscientes de nuestro modo de relacionarnos y, al ser capaz de observar nuestras tendencias inconscientes, nos permite tener la libertad de no reaccionar automáticamente como siempre, y decidir reaccionar de otra manera más saludable a situaciones conflictivas.

La espiritualidad, basándome sobre todo en las tradiciones orientales como el Budismo, el Vedanta Advaita o el Shivaísmo de Cachemira, es un camino de autoconocimiento que nos lleva a reconocernos a nosotros mismos más allá del yo individual, a ser conscientes de que no somos solo nuestros condicionamientos, nuestras tendencias karmáticas, nuestra identidad individual.

En palabras de un referente como Ramana Maharshi, la espiritualidad indaga en la realidad última de quiénes somos a través de la pregunta: “¿Quién soy yo?”, y la respuesta nos lleva a una “liberación” de la idea supuestamente errónea de quién es ese “yo” (individual), para transcenderlo.

Hay que tener muy claro que la práctica espiritual no es una psicoterapia y no hará desaparecer por sí sola las dificultades que uno tiene para afrontar cierto tipo de emociones o situaciones en la vida. Evitar afrontar estas dificultades es lo que se conoce como bypass o evitación espiritual.

Podría decirse que la espiritualidad y la psicoterapia tienen un objetivo en común: conocerse a sí mismo, y aunque sus caminos son distintos, y el alcance y la profundidad adonde lleva de cada uno también son distintos, pueden (y en mi opinión deben) complementarse.

¿Qué es el bypass espiritual?

Es una cuestión fascinante, compleja y que aquí solo puedo resumir sin poder entrar en todos los detalles.

El bypass espiritual se produce cuando se usan prácticas espirituales (meditación, retiros, mantras, rezos, yoga, etc.) como modo de evitar resolver problemas psicológicos no trabajados (experiencias traumáticas, heridas sufridas durante el desarrollo por una mala relación con las figuras de apego, bloqueos emocionales, patrones de conducta inconscientes disfuncionales, dependencia emocional, etc.).

Es decir, las prácticas espirituales, que son totalmente legítimas como camino de conocimiento, suelen dar lugar al mismo tiempo a estados de bienestar psicológico (serenidad, o sentimientos de gratitud, etc.), aunque suelen ser pasajeros, y a veces se cae en la tentación de querer resolver los problemas psicológicos (ansiedad, depresión, autoestima baja, etc.) solamente con prácticas espirituales, como si por sí mismas fueran a borrar todo ese “karma”.

La persona quizá no sea consciente de estar evitando afrontar algunos problemas pendientes y simplemente siga su camino espiritual con la mejor intención, pero algo no acaba de encajar.

En mi opinión y según mi experiencia y la de otras personas, para transcender el yo de forma genuina primero hay que tener un yo lo suficientemente maduro, arraigado, capaz de afrontar emociones dolorosas y situaciones difíciles, o de ser consciente de sus tendencias de búsqueda de atención o incluso narcisistas, etc. De lo contrario, estas dificultades y tendencias inconscientes seguirán ahí sin que nos demos cuenta, precisamente porque nunca hemos hecho el trabajo, desde la mayor honestidad con nosotros mismos, de ver y reconocer estas tendencias en nosotros.

Uno ha de ser capaz de mirarse a sí mismo con honestidad y de reconocer y sostener aspectos que le pueden resultar desagradables de uno mismo, estrategias que a veces proceden de nuestra infancia y que nos ayudaron a sobrevivir en condiciones difíciles, pero que hoy en día causan sufrimiento (a nosotros mismos y quizá a la gente que nos rodea).

De hecho, la primera noble verdad del Budismo afirma la existencia del sufrimiento, de que de alguna manera sufrimos. No hay atajos posibles que sustituyan esta honestidad con uno mismo.

Trabajar con un psicoterapeuta hace que sea más difícil que nos ocultemos ciertas verdades sobre nosotros mismos, porque el psicoterapeuta nos lo hará ver y nos ayudará a que seamos conscientes, lo que nos da la capacidad de actuar de forma distinta, de cambiar, y todo esto en un ambiente de confianza, de empatía, sin juicios, con todo el respeto por tus creencias personales y tus decisiones.

Posibles dificultades psicológicas típicas al recorrer un camino espiritual

Quiero dejar claro que no todas las personas interesadas en la espiritualidad realizan un bypass espiritual. Pero es muy importante que todo el mundo sea muy honesto consigo mismo y se pregunte por los verdaderos motivos por los que se interesa por la espiritualidad. El anhelo de trascender el ego, de liberación del karma y el samsara, o de ir al cielo, puede ser auténtico y sincero, pero podría estar mezclado, sin que uno se dé cuenta, con otros motivos psicológicos personales.

Por ejemplo, algunas personas (no todas) podrían buscar un ideal de pureza con el que resuenan, basándose en un ideal de Buda o Jesucristo o de algún santo con características similares, y eso puede hacer que justifiquen la represión de determinadas emociones genuinas consideradas negativas o desagradables y que no encajan con el ideal de “pureza”, como el enfado, o de reprimir la sexualidad, o fomentar el narcisismo de que los demás nos consideren especiales o “iluminados”.

Otro ejemplo es, dentro de la relación con el maestro o gurú, como en toda relación no simétrica (el maestro tiene la autoridad, y mayor será cuanto más se le idealice como “padre bueno”), se podrían producir conductas abusivas (desde un trato humillante o con desprecio, hasta abusos sexuales, por ejemplo) que se pueden justificar (es decir, racionalizar) como necesarias para ayudar a la persona a despertar. No tiene por qué ser así necesariamente, por supuesto, pero si se parte de que el maestro o gurú es quien tiene todo el poder y todo el conocimiento, y el discípulo está en la “ignorancia”, y no solo eso, sino que “su mente” (sus opiniones, sus creencias, sus recuerdos, etc.) se considera un obstáculo, puede quedar en la absoluta vulnerabilidad de no tener ya un criterio propio con el discernir qué es abuso y qué no, que es permisible y qué no.

Repito que estas situaciones no tienen por qué darse, ni todo maestro será abusivo, ni mucho menos. Solo estoy indicando algunos de los peligros que alguien se puede encontrar.

La psicoterapia puede ser un gran complemento para alguien interesado en un camino espiritual. Aunque inicialmente parece que el “ego” es el obstáculo, ese ego debe tener la suficiente madurez, arraigo y autoconocimiento como para poder ir más allá de forma más segura y honesta, de lo contrario, en mi opinión, el ego siempre estará ahí acechando en la sombra cuando menos lo sospechemos, precisamente porque nunca nos habremos parado a observar sus estrategias inconscientes, y eso precisamente es lo que se hace en psicoterapia.

Libros o referencias interesantes

-Entrevista al maestro zen Dokusho Villalba (en la que habla de cómo a veces aconseja que personas que acuden a su templo vayan también a psicoterapia a resolver allí los “problemas emocionales”), a partir del minuto 3:20

https://www.youtube.com/watch?v=rcCnl4ZRW7E

Un libro muy interesante sobre el tema:

Welwood, John (2019). Psicología del despertar: budismo, psicoterapia y transformación personal. Editorial Kairós

Estoy en Barcelona (Nou Barris – Sant Andreu).

Más información sobre mí en www.carlosmartinezperales.com